Probablemente lo hayas visto en una película o en la televisión: una cantante de ópera da una nota, mantiene el vibrato… y crack, ahí va la copa de vino. Pero, ¿es realmente posible? ¿Se puede romper una copa sólo con la voz? ¿O es un bonito truco de magia de Hollywood?
En este blog, nos sumergimos en el mundo de la vibración, la resonancia y el cristal. No se trata de física pesada, sino de una fascinante exploración del poder del sonido. Y sí, también descubrirás si puedes hacer que se rompa un cristal con tu propia voz.
¿Qué ocurre cuando se rompe un cristal?
Empecemos por lo básico. Cuando un vaso se rompe por el sonido, no ocurre simplemente por cantar «fuerte". Hay un principio físico detrás que se llama resonancia.
Cada objeto tiene su propia frecuencia a la que vibra cuando le golpea el sonido. Esto se aplica a las cuerdas de guitarra, los puentes, los edificios… y las copas de vino. Si cantas en el tono exacto -la misma frecuencia en la que vibra naturalmente la copa-, la copa puede empezar a vibrar con ella.
Cuando esa vibración se vuelve lo suficientemente intensa, el material deja de resistir. Y entonces… chasquido. El cristal se hace añicos.
¿Qué es exactamente la resonancia?
La resonancia es el fenómeno físico en el que un objeto empieza a vibrar junto con él cuando se expone a una vibración externa de exactamente la misma frecuencia. Compáralo con alguien sentado en un columpio. Si das un empujón en el momento exacto, el columpio sube más y más. Si das empujones en los momentos equivocados, no ocurre nada.
Funciona igual con una copa de vino. El cáliz de cristal tiene una frecuencia determinada a la que prefiere vibrar. Esa frecuencia viene determinada por la forma, el grosor del cristal y el tipo de material.
De modo que si alcanzas esa frecuencia exactamente con tu voz Y la mantienes suficientemente firme, el cristal puede vibrar. Y con suficiente energía: se resquebraja.
¿Cómo sabes qué tono pulsar?
La mayoría de las copas de vino tienen una frecuencia de resonancia de entre 500 y 1000 hercios. Eso corresponde a un tono entre un la grave y un do agudo. Pero varía de una copa a otra.
La única forma de averiguar cuál es la frecuencia de un vaso es ponerlo a prueba. Golpea suavemente el vaso con un lápiz o una cuchara y escucha el sonido que produce. Ese sonido ping es el tono al que resuena el vaso.
Con una voz (o instrumento musical), puedes intentar imitar exactamente ese tono. Hay aplicaciones que pueden analizar y comparar tonos, como Spectroid, Tunable o Audio Spectrum Analyzer.
¿Puede hacerlo alguien?
Lo justo es lo justo: no, no todo el mundo puede romper un vaso con la voz. He aquí algunas razones por las que es bastante difícil:
- Necesitas una voz muy pura que se mantenga exactamente afinada
- Necesitas producir suficiente volumen y energía para que el vaso se mueva de verdad
- El vaso debe ser lo suficientemente frágil (por ejemplo, fino y de cristal)
- A menudo necesitas amplificación, como un micrófono y un altavoz, para disparar suficientes ondas sonoras al cristal
¿Los famosos vídeos en los que la gente rompe un vaso con la voz? Suele haber un micrófono + altavoz + una configuración inteligente detrás. Así que si lo intentas en casa con tu propia voz y fracasas: en realidad no es (sólo) culpa tuya.
¿Mito o verdad?
Así que no es un mito. Es posible. Pero es complicado. El físico y presentador de televisión estadounidense Jamie Vendera demostró en el programa MythBusters que es posible romper un cristal utilizando sólo la voz, siempre que se den todas las condiciones.
Pero es TAN difícil que en la práctica casi nunca tiene éxito sin ayuda de amplificación o trucos técnicos.
¿Qué tipo de cristal necesitas?
¿Quieres intentarlo de todos modos? Entonces elige una copa de vino que cumpla estos requisitos:
- Cristal fino (cuanto más grueso es el cristal, más difícil es romperlo)
- Cristal o frágil vidrio soplado a mano
- Sin vástagos ni rebordes que amortigüen las vibraciones
- Coloca el vaso sobre una superficie sólida, preferiblemente en una habitación tranquila
Asegúrate también de que no haya líquido en su interior, ya que eso cambia la frecuencia de resonancia.
¿Cuántos decibelios necesitas?
Los experimentos demuestran que se necesitan entre 100 y 110 dB para generar una vibración suficiente para romper un cristal. Eso es comparable al volumen de una motosierra o de un concierto de rock. No es algo que puedas sacarte de la garganta sin dañar tus propios oídos (o los de tus vecinos).
Por eso los profesionales suelen utilizar un altavoz orientado hacia el cristal, para que puedas seguir emitiendo suficiente potencia con menos esfuerzo. La voz se graba primero, se amplifica y luego se reproduce por el altavoz a la frecuencia exacta.
Dato curioso: ópera y cristal
Los cantantes de ópera son más propensos a hacer este truco. ¿Por qué? Están entrenados para cantar con un tono extremadamente puro y potente, a menudo exactamente en los tonos en los que resuena el cristal. En el proceso, a menudo cantan con mucho vibrato, lo que también puede ayudar a que el cristal se mueva. Pero también utilizan un altavoz en la mayoría de los casos.
Entonces, ¿puedes hacerlo?
¿Quieres probarlo tú mismo? Entonces proporciona al menos:
- Un vaso con un tono claro y limpio
- Un dispositivo o app para comprobar tu tono
- Posiblemente un altavoz para amplificar tu voz
- Mucha paciencia… y una escoba para cuando lo consiga
Pero lo más importante es que nunca lo intentes sin tomar precauciones. La rotura de un cristal puede provocar esquirlas afiladas. Lleva protección ocular y hazlo en un entorno controlado. Y sé amable con tus cuerdas vocales: no es necesario forzarlas en ningún sitio.
¿Y qué dice esto sobre la audición?
Lo que todo este ejercicio demuestra muy bien es lo poderoso que es el sonido. A menudo subestimamos la influencia que pueden tener las ondas sonoras. No sólo sobre el cristal, sino también sobre nuestro propio cuerpo, y especialmente sobre nuestro oído.
Puedes sustituir un vaso. Tus oídos no pueden. Así que si intentas hacer este experimento en casa y pones un altavoz a 110 dB usa protección auditiva por favor.
O, mejor aún: mira una película en la que funcione. Así tus cuerdas vocales y tus gafas se mantendrán de una pieza.

