Los Hornbones: Martillo, Yunque y Estribo

Los Hornbones: Martillo, Yunque y Estribo

Son pequeños, casi ridículamente pequeños incluso, pero sin estos tres huesos el mundo estaría sombríamente silencioso. Juntos, los huesecillos -martillo, yunque y estribo- forman el corazón mecánico de tu audición. Escondidos en el oído medio, funcionan como una minipalanca perfectamente afinada que convierte las ondas sonoras en vibraciones con las que tu oído interno puede hacer algo.

Rara vez oyes hablar de ellos, a menos que algo vaya mal. Es hora de cambiar eso.

¿Dónde se encuentran exactamente los huesecillos?

Los huesecillos están situados en el oído medio, un pequeño espacio que contiene aire detrás del tímpano. Ese oído medio forma el enlace entre el conducto auditivo externo y el oído interno.

El orden es siempre el mismo:

  • El tímpano capta el sonido
  • El martillo está sujeto al tímpano
  • El martillo mueve el yunque
  • El yunque pone en movimiento el estribo
  • El estribo transmite la vibración al oído interno

Parece sencillo, pero se trata de una maravilla mecánica que funciona con más rapidez y precisión que muchos relojes suizos.

El martillo: el primer golpe

El martillo (martillo) es el primer hueso del oído de la cadena. Está unido directamente al tímpano. En cuanto las ondas sonoras hacen vibrar el tímpano, el martillo se mueve con él.

Puedes pensar en el martillo como el primer eslabón que dice: «Vale, vamos a empezar". Convierte el movimiento del aire en una vibración mecánica. Sin un martillo, el sonido moriría literalmente contra el tímpano.

El yunque: el paso inteligente

El yunque (incus) se sitúa entre el martillo y el estribo. Actúa como una especie de conducto, pero no lo subestimes. Este hueso garantiza que el movimiento se transmita de forma controlada y eficaz.

El yunque ayuda a asegurar un apalancamiento adecuado. Esto amplifica el sonido antes de que llegue al oído interno. No es electrónico, sino puramente mecánico. Tecnología antigua, perfectamente ejecutada.

El estribo: el hueso más pequeño de tu cuerpo

El estribo es el hueso más pequeño del cuerpo humano. Tiene el tamaño aproximado de un grano de arroz, pero su tarea es enorme. El estribo está en contacto directo con la ventana oval, la puerta de entrada al oído interno.

Cuando el elevador vibra, estas vibraciones se convierten en movimientos fluidos en la cóclea. Y es entonces cuando el sonido se convierte en señales nerviosas que tu cerebro entiende como habla, música o ese irritante pitido del horno microondas.

¿Por qué son tan importantes los huesecillos?

Sin huesecillos, seguirías captando el sonido, pero con extrema suavidad. De hecho, proporcionan una amplificación de unos 20 a 30 decibelios. Esa diferencia es enorme.

Resuelven un problema de física: las vibraciones del aire son malas para mover fluidos. Y tu oído interno está lleno de líquido. Gracias a los huesecillos, esa transición se regula suavemente.

En resumen, sin huesecillos, el mundo sonaría como si todo tuviera lugar detrás de una gruesa pared.

¿Qué ocurre si los huesecillos no funcionan correctamente?

Cuando uno o más huesecillos funcionan mal, se produce una pérdida de audición conductiva. Esto significa que el sonido no llega correctamente a tu oído interno, mientras que el propio oído interno puede seguir funcionando bien.

Las causas más comunes son:

El resultado suele ser una audición sorda, como si tuvieras constantemente algodón en los oídos.

Otosclerosis: cuando el estribo se atasca

En la otosclerosis, el estribo se solidifica lentamente, impidiendo que vibre libremente. Este proceso suele ser gradual y relativamente frecuente en adultos.

Como el estribo es esencial para la transmisión al oído interno, la audición disminuye lentamente. A veces puede ayudar la cirugía, en la que el estribo se sustituye parcialmente por una pequeña pieza artificial.

Un gran ejemplo de lo crucial que puede ser hasta el hueso más pequeño.

Huesos auditivos y audífonos

Los audífonos amplifican el sonido, pero no resuelven un problema mecánico del oído medio. Para la pérdida de audición conductiva pura debida a problemas con los huesecillos, los audífonos pueden ayudar a veces, pero no siempre de forma óptima.

En algunos casos, la elección se hace por:

Por eso es esencial un diagnóstico adecuado por parte de un otorrinolaringólogo o audiólogo. No todas las pérdidas auditivas proceden de la misma «parte del oído".

Proteger tus huesecillos

Aunque los huesecillos son robustos, no son indestructibles. La inflamación prolongada, las variaciones de presión y los golpes fuertes pueden causar daños.

Lo que ayuda:

  • Proteger los oídos de la presión extrema (al volar y bucear)
  • Tomarse en serio la inflamación y tratarla a tiempo
  • No te metas objetos en el oído
  • Si los síntomas persisten, no te entretengas, haz que te revisen

Tus huesecillos son pequeños, pero merecen un mantenimiento importante.

Por qué es importante esta parte de la anatomía

A menudo pensamos en la audición como oídos, tímpanos o nervios auditivos. Pero sin los huesecillos, el sonido no llega a ninguna parte. Son el puente entre el mundo exterior y el cerebro.

Cada voz, cada pieza musical, cada sonido sutil pasa por estos tres huesos. Discretos, insustituibles y siempre en funcionamiento.

Puede que no los oigas, pero lo oyes todo gracias a ellos.

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