La relación entre el estrés y los acúfenos

Un pitido, zumbido o silbido persistente en tu oído. No es un sonido externo, sino producido por tu propio cerebro. El tinnitus -también conocido como acúfenos- se da en aproximadamente 1 de cada 5 personas. Y aunque las causas son complejas, hay una conexión cada vez más sorprendente: el vínculo entre los acúfenos y el estrés.

Pero, ¿cómo es exactamente? ¿Puede el estrés provocarte acúfenos? ¿O en realidad el tinnitus te estresa? ¿Y qué puedes hacer para romper este círculo vicioso?

En este blog, profundizamos en la relación entre el estrés y los acúfenos. Nada de teoría árida, sino ideas prácticas, ejemplos reconocibles y consejos para que tus oídos y tu cabeza descansen.

¿Qué es el acúfeno?

El acúfeno es la percepción de un sonido sin una fuente sonora externa. Las personas con acúfenos suelen describir el sonido como:

  • un pitido o silbato
  • un zumbido
  • crujido, gorgoteo o tictac
  • una combinación de los sonidos anteriores

En algunos casos es continuo, mientras que en otros aparece de forma intermitente. Y para muchas personas, los acúfenos son una señal de un problema subyacente, como una lesión auditiva, un problema del oído medio o una sobrecarga del sistema nervioso.

¿Qué es el estrés?

El estrés es la respuesta natural del cuerpo a la presión o la amenaza. En situaciones de estrés, tu cuerpo produce hormonas como la adrenalina y el cortisol. Útiles cuando necesitas huir de un peligro, pero menos agradables cuando ese estrés se vuelve crónico.

El estrés prolongado afecta a casi todo: a tu sueño, a tu concentración, a tu estado de ánimo y también a tu salud física. Y sí: también sobre tu audición.

¿Cómo se relacionan el estrés y los acúfenos?

La relación entre el estrés y los acúfenos es compleja y a menudo funciona en ambos sentidos:

1. El estrés puede causar o empeorar los acúfenos

Cuando experimentas un estrés prolongado, tu sistema nervioso se sobreestimula. Esto afecta a la forma en que tu cerebro procesa el sonido. Tu sistema auditivo está «encendido", por así decirlo, y puede empezar a percibir o amplificar sonidos espontáneos, incluso sin ningún estímulo externo real.

La tensión muscular en el cuello, la mandíbula o los hombros (frecuente con el estrés) también puede afectar al flujo sanguíneo al oído y amplificar los síntomas del tinnitus.

2. El acúfeno puede causar estrés

A la inversa, el tinnitus en sí puede ser una fuente de estrés. Sobre todo si el ruido es constante, te mantiene despierto por la noche o si sientes que no tienes control. Puede provocar:

  • problemas de sueño
  • fatiga
  • irritabilidad
  • ansiedad
  • oscuridad

Y eso, a su vez, refuerza tu respuesta de estrés, haciendo que el acúfeno se perciba aún más fuerte o molesto. Esto crea un círculo vicioso.

¿Por qué oyes tus acúfenos justo cuando quieres relajarte?

Parece injusto: lo oyes menos durante el día, pero en cuanto te tumbas en el sofá o te acuestas en la cama, de repente está ahí: ese pitido o zumbido. ¿A qué se debe?

En realidad, tiene mucho sentido: cuando disminuye el ruido ambiental, el tinnitus es más perceptible. Y cuando tu mente se calma, tu cerebro tiene más «espacio" para captar señales internas, incluido el sonido del acúfeno.

En esto, tu atención desempeña un gran papel. Cuanto más te concentras en ello, más fuerte se experimenta el sonido. Un poco como si de repente pudieras oír los latidos de tu corazón en cuanto le prestas atención.

El acúfeno no es una enfermedad, sino una señal

Es importante saberlo: los acúfenos no suelen ser una enfermedad aislada, sino un síntoma. Una señal de tu cuerpo de que algo está desequilibrado. Puede ser físico -como una lesión auditiva o un problema de mandíbula-, pero también emocional o mental. Estrés, tensión, sobreestimulación: todo ello puede contribuir a la aparición o intensificación de los acúfenos.

Y eso también significa que puedes hacer algo al respecto. Puede que no siempre hagas desaparecer el sonido, pero puedes influir en tu reacción ante él.

¿Qué puedes hacer para los acúfenos relacionados con el estrés?

No existe una solución universal, pero hay muchas formas de controlar el tinnitus y el estrés asociado a él. Aquí tienes algunos consejos que realmente pueden marcar la diferencia:

1. Proporciona momentos de descanso en tu día

Programa conscientemente pausas alejadas de los estímulos. Sin pantalla, sin música, sin conversaciones. Simplemente estate un rato. La relajación regular ayuda a tu sistema nervioso a calmarse.

2. Haz ejercicio a diario

Caminar, montar en bicicleta, hacer yoga o nadar: el ejercicio reduce los niveles de estrés, además de estimular la buena circulación, incluso en los oídos. Elige algo que te guste y lo mantendrás.

3. Respiración y atención plena

Un simple ejercicio de respiración -por ejemplo, 4 cuentas hacia dentro, 6 cuentas hacia fuera- activa el sistema nervioso parasimpático (tu sistema de descanso). La atención plena también puede ayudarte a centrarte menos en los acúfenos.

4. Evita la sobreestimulación

Las habitaciones abarrotadas, la música alta, el desplazamiento interminable en tu teléfono: todo ello consume energía. Intenta dosificar los estímulos conscientemente. Si es necesario, utiliza protectores auditivos en situaciones de mucho ajetreo: eso también puede ayudar a dar un descanso a tu sistema.

5. El sueño es sagrado

Dormir mal exacerba tanto el tinnitus como el estrés. Asegúrate de tener un horario de sueño regular, un dormitorio tranquilo y evita las pantallas en la última hora antes de irte a dormir.

6. Utiliza el ruido de fondo como ayuda

La música suave, los sonidos de la naturaleza o una máquina de ruido blanco pueden ayudar a llevar el ruido del tinnitus a un segundo plano. De este modo, le das a tu cerebro una alternativa en la que concentrarse.

7. Habla de ello

El tinnitus puede sentirse solo, sobre todo si la gente que te rodea no lo entiende. Habla de ello con quienes te rodean o busca el apoyo de un profesional o de tus compañeros. También hay entrenadores de acúfenos y centros de audiología que ofrecen asesoramiento.

¿Y protección auditiva?

Esto también es un factor importante. Si tus acúfenos se debieron en parte a daños causados por el ruido, es inteligente que a partir de ahora protejas adecuadamente tu audición, por ejemplo, en festivales, durante las tareas domésticas o en el trabajo. Unos buenos tapones para los oídos (preferiblemente con filtros de música o hechos a medida) evitan daños mayores y pueden reducir la sobreestimulación.

Acúfenos y estrés: no eres impotente

El tinnitus puede ser drástico, sobre todo si va de la mano del estrés. Pero la buena noticia: hay formas de afrontarlo. Reduciendo el estrés, aumentas las posibilidades de que el tinnitus disminuya, o al menos esté menos presente.

¿Sigues teniendo síntomas? Entonces conviene buscar ayuda. Tu médico de cabecera, un audiólogo o un terapeuta especializado pueden trabajar contigo para ver qué funciona mejor en tu situación.

No tienes que hacerlo solo.


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