Tanto si eres un ávido nadador, un filósofo del baño dominical, un ávido amante del aire libre o alguien que se moja con sólo mirar una nube de lluvia, la otitis externa es una de esas dolencias que te sobrevienen sin darte cuenta. No es exclusiva de las personas que llevan gafas y gorro de natación. No tienes que nadar un récord o girar artísticamente en sincronía para encontrártela. Una simple ducha o un chaparrón en un día desapacible pueden bastar para causar estragos en tu conducto auditivo.
La otitis externa es uno de esos fenómenos que no te tomas realmente en serio hasta que tu oído se comporta como si quisiera jubilarse. Primero un pequeño picor, luego una sensación de presión… y antes de que te des cuenta, parece como si tuvieras un sonajero en miniatura atascado en la cavidad auditiva. Es hora de averiguar qué ocurre exactamente, por qué se produce y, lo que es más importante, cómo prevenirla, porque la otitis externa es molesta, pero desde luego no es un fenómeno natural inevitable.
¿Qué es la otitis externa?
La otitis externa es una inflamación del conducto auditivo externo, denominada oficialmente otitis externa. Suena a afección extraña, pero se debe simplemente a que la piel del conducto auditivo se irrita o daña. Normalmente, una fina capa de cerumen te protege de invasores como bacterias, hongos y agua. Una vez que esa capa protectora se ve comprometida, la piel es más vulnerable, y precisamente eso da rienda suelta a los microorganismos.
El agua que se atasca, o un conducto auditivo que ya es algo sensible, puede provocar irritación. Y la irritación conduce a la inflamación. ¿El resultado? Picor, dolor, sensación de congestión y, a veces, incluso flujo poco fresco. En resumen: no es divertido.
¿Cómo se reconoce la otitis externa?
Las señales suelen ser claras:
- Sensación de opresión o congestión
- Dolor persistente que empeora cuando tiras de la oreja
- Picor profundo en el conducto auditivo
- Discapacidad auditiva
- A veces humedad o secreciones
Si incluso el movimiento suave de tu oreja te hace sentir espontáneamente ganas de quejarte en voz alta, lo más probable es que la otitis externa sea la culpable.
¿Qué causa la otitis externa?
El nombre sugiere que necesitas nadar al menos tres veces a la semana para estar en riesgo, pero no es tan sencillo. La otitis externa puede deberse a muchos factores:
Agua en el conducto auditivo
El agua de la piscina, del mar, de la ducha, la lluvia e incluso la nieve derretida: el agua puede alterar la capa protectora del conducto auditivo y adherirse a él.
Deportes en y sobre el agua
(Kite)surf, vela, vela, waterpolo, triatlón, submarinismo, natación sincronizada… todas las actividades en las que tus oídos tienen que enfrentarse al agua, al viento o al frío durante largos periodos de tiempo. Es una receta perfecta para la irritación.
Daños por objetos
Bastoncillos de algodón, horquillas para el pelo, alfileres de gafas, bolígrafos… ya sabes, los conocidos instrumentos domésticos que nunca deben introducirse en un oído, pero que acaban allí de todos modos.
Canales auditivos estrechos o sensibles
Esto permite que el agua se adhiera más fácilmente.
Querer estar demasiado limpio
Cuando el cerumen se elimina por completo, no queda ninguna capa protectora, y eso hace que la piel sea vulnerable.
Otitis externa debida a la natación, el buceo y los deportes acuáticos
Las actividades acuáticas son notorias causantes de la otitis externa. Y entonces no importa realmente lo que hagas:
- Bañarse: el cloro reseca la piel.
- Natación sincronizada: oídos húmedos prolongados, a menudo con diferencias de presión.
- Waterpolo: movimiento rápido y agua regular en el conducto auditivo debido a las olas y a las zambullidas.
- Surf y kitesurf: una mezcla perfecta de agua, viento y frío.
- Navegar: las salpicaduras de agua y los vientos fuertes pueden irritar el conducto auditivo.
- Buceo y snorkel: los cambios de temperatura y la humedad permanecen durante mucho tiempo.
Pero incluso cuando no haces ejercicio, puede aparecer la otitis externa. Un chaparrón, un paseo en bici por la niebla o la nieve, o una ducha demasiado entusiasta, todo ello puede dejar agua en el conducto auditivo. Y a menudo eso es exactamente lo que hace falta para que empiecen los problemas.
¿Cómo prevenir la otitis externa?
Afortunadamente, no tienes que desarrollar una estrategia para evitar el agua de por vida. Un poco de vigilancia te llevará muy lejos.
Usa buenos tapones
En Horend Goed encontrarás tapones universales y a medida. Para los deportistas acuáticos y nadadores, los tapones a medida son especialmente adecuados: se asientan firmemente, sellan perfectamente y no provocan puntos de presión. Ideales si estás regularmente en el agua.
Lo más divertido es que puedes elegir entre 10 colores diferentes, que puedes mezclar y combinar por oreja. Además, ¡puedes decorarlas con dibujos y purpurina! (Está permitido, pero no es obligatorio, por supuesto)
También puedes llevar un cordón con pinza para la ropa, para que no los pierdas. Práctico, ¿verdad?
Deja que tus orejas se sequen suavemente
Inclina la cabeza, tira suavemente del lóbulo de la oreja si es necesario. No pongas el secador de pelo en la posición turbo, ni objetos extraños, ni bastoncillos de algodón.
Protege incluso con lluvia y frío
El agua no tiene que ser visible para causar irritación. El viento frío y las condiciones húmedas hacen que el conducto auditivo sea más sensible.
Sé amable con tu cerumen
Esa cosa está ahí por una razón. Una limpieza demasiado intensa hace que tus oídos sean vulnerables.
¿Y si ya tienes oído de nadador?
Entonces es el momento de actuar. El médico de cabecera puede recetarte gotas para los oídos que suelen proporcionar un alivio rápido. Mientras tanto, es esencial no dejar que te entre agua en el oído y dejarlo completamente solo.
Durante la recuperación, mantente alejado de:
- bastoncillos de algodón
- bolígrafos
- tus dedos
- «Sólo me rasco porque me pica mucho"
Eso sólo ayuda a meterte más en problemas.
Protección auditiva en Horend Goed
Para prevenir la otitis externa, en Horend Goed tenemos varias soluciones:
- Tapones universales para natación - Ideales para uso ocasional.
- Tapones de natación personalizados - La mejor protección para nadadores intensivos y entusiastas de los deportes acuáticos.
Con la protección adecuada, puedes nadar, hacer surf, polo, navegar o enfrentarte a la lluvia sin que tu oído se convierta en su propio culebrón.
La otitis externa es molesta, pero bien prevenible
La otitis externa es dolorosa y molesta, pero afortunadamente se puede prevenir perfectamente. Con unos buenos tapones, un cuidado sensato de los oídos y un poco de concienciación, puedes minimizar el riesgo. Tanto si estás en la piscina, rozando el agua con tu cometa, sudando en el campo de waterpolo o simplemente caminando bajo un chaparrón holandés: tus oídos te lo agradecerán si los proteges adecuadamente.
¿Quieres saber qué tapones son los mejores para tu situación? Estaremos encantados de ayudarte.


