La gripe suele asociarse a fiebre, dolores musculares, fatiga y congestión nasal. La audición no suele encabezar esa lista. Sin embargo, durante o después de una gripe, muchas personas notan que sus oídos son diferentes o que el sonido llega con menos claridad. No es casualidad. En realidad, la gripe puede afectar a tu audición, normalmente de forma temporal, pero a veces de forma más persistente.
¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando tienes gripe?
La gripe es una infección vírica que afecta a todo el organismo. El sistema inmunitario funciona a toda velocidad, las mucosas se inflaman y se produce más mucosidad. Esta reacción inflamatoria no se limita a la nariz y la garganta, sino que también puede afectar a los oídos.
Los oídos están conectados a la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio. Cuando se produce una inflamación u obstrucción allí, puede alterarse la regulación de la presión. Y eso afecta directamente a cómo oyes.
Sensación de sordera o plenitud en los oídos
Una de las molestias más frecuentes de la gripe es la sensación de tener los oídos tapados. El sonido suena amortiguado, como si estuvieras bajo el agua o tuvieras algodón en los oídos. Esto suele deberse a:
- Inflamación de la mucosa que rodea la trompa de Eustaquio.
- diferencia de presión entre el oído medio y el aire exterior
- acumulación de líquido detrás del tímpano
Este tipo de alteración de la audición entra dentro de los problemas de conducción. El sonido simplemente no llega bien al oído interno. En la mayoría de los casos, esto se recupera por sí solo una vez que remiten los síntomas de la gripe.
Pérdida temporal de audición durante la gripe
Algunas personas experimentan una pérdida temporal de audición durante la gripe. Esto puede ocurrir en un oído o en ambos. Suele consistir en una reducción de la audición de leve a moderada, que desaparece de nuevo en cuanto se recuperan las vías respiratorias.
Importante saberlo: la pérdida temporal de audición debida a la gripe suele ser inofensiva. Sólo se convierte en un motivo de preocupación cuando la audición no se recupera después de que la gripe haya desaparecido por completo.
Dolor de oído e infección del oído medio
La infección del oído medio puede producirse con la gripe, sobre todo en niños, pero también en adultos. El drenaje deficiente a través de la trompa de Eustaquio permite que las bacterias se acumulen más fácilmente en el oído medio.
Esto puede provocar dolor de oído, presión, a veces fiebre y una notable reducción de la audición. En algunos casos, incluso se acumula líquido o pus detrás del tímpano. Esto también afecta a la audición, normalmente de forma temporal, pero a veces requiere tratamiento médico.
Acúfenos durante o después de la gripe
Una dolencia menos conocida pero que se produce con regularidad es el tinnitus, también conocido como acúfenos. Durante la gripe o poco después, la gente puede notar un chirrido, silbido o zumbido en uno o ambos oídos.
La causa suele estar en:
- sobrecarga temporal del sistema auditivo
- reacciones inflamatorias que también afectan al oído interno
- Reducción del flujo sanguíneo por enfermedad y fatiga
En la mayoría de los casos, este sonido vuelve a desaparecer tras la recuperación. Si persiste, conviene hacerlo revisar.
Mareos y problemas de equilibrio
El órgano del equilibrio está situado en el oído interno, justo al lado del órgano de la audición. Con la gripe, esta zona puede verse afectada indirectamente. Esto puede provocar mareos, sensación de aturdimiento o problemas de equilibrio.
Estas quejas a veces refuerzan la sensación de que «algo va mal en los oídos", aunque la audición en sí sólo se vea afectada marginalmente. El reposo y la recuperación suelen ser los factores más importantes en este caso.
¿Puede la gripe causar lesiones auditivas permanentes?
En la mayoría de los casos, no. Los problemas auditivos relacionados con la gripe casi siempre son temporales. Sin embargo, hay excepciones. En raras ocasiones, un virus también puede afectar al oído interno, provocando una pérdida de audición neurosensorial repentina.
Esto suele manifestarse como:
- pérdida de audición repentina y marcada
- a menudo en una oreja
- a veces combinado con acúfenos o mareos
Se trata de una situación en la que es importante una actuación médica rápida. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mayores serán las probabilidades de recuperación.
¿Cuándo debes actuar?
Conviene estar alerta si las molestias auditivas persisten más tiempo que la propia gripe. Especialmente en las siguientes situaciones, es aconsejable ponerse en contacto con tu médico de cabecera o con un especialista en audiología:
- la audición no se recupera después de una o dos semanas
- sigue habiendo dolor de oído o presión
- el acúfeno aumenta o no desaparece
- persisten los mareos
Un control precoz evita que los síntomas temporales se prolonguen innecesariamente.
¿Qué puedes hacer tú mismo durante la temporada de gripe?
Aunque la gripe no puede prevenirse con medidas sencillas, puedes evitarla en tus oídos. Descansar lo suficiente, tener un buen descanso nocturno y evitar la presión adicional sobre los oídos ayuda. Considera la posibilidad de tener cuidado al sonarte la nariz y evitar actividades que induzcan presión mientras los síntomas estén presentes.
También es prudente evitar los ruidos fuertes durante la enfermedad. El oído puede estar temporalmente más sensible, lo que hace más probable un sobreesfuerzo.
Gripe y audición en los niños
En los niños, la trompa de Eustaquio y el oído medio son más susceptibles a la congestión. Por tanto, los problemas de audición durante la gripe son relativamente frecuentes en los niños. A veces lo notarán por estar menos receptivos, escuchar peor o pedir repeticiones.
Normalmente se recupera por sí solo, pero en caso de duda, siempre es prudente comprobarlo. Sobre todo cuando la audición desempeña un papel en el desarrollo del habla y el aprendizaje.
Resumen
La gripe puede afectar a la audición, aunque a menudo se subestima. Desde sensación de plenitud y pérdida temporal de audición hasta acúfenos y problemas de equilibrio, los oídos hacen mucho durante la enfermedad. Afortunadamente, estos síntomas suelen ser temporales y desaparecen con el descanso y la recuperación adecuados.
Si los problemas de audición persisten o se agravan, es importante no seguir esperando. Una buena audición es demasiado importante para «darla por sentada", aunque haya empezado con algo aparentemente inocuo como la gripe.

